Blanqueo a través del comercio exterior. Un caso real, OPERACIÓN PAMPA

El informe de tipologías regionales de lavado de activos y financiación del terrorismo de 2025 elaborado por el Gafilat [1](gafilat.org) describe 53 casos  de blanqueo de capitales investigados por los países miembros y desarrolla las principales tipologías. 

La tipología No. 4 “Lavado de activos mediante operaciones de comercio exterior (TBML por sus siglas en inglés)”, describe un método de blanqueo a través del  comercio internacional de bienes (TBML por sus siglas en inglés) que identifica como una de las tipologías más complejas analizadas en los casos reportados por los países. En esta tipología, el comercio se convierte en un vehículo de blanqueo donde las mercancías, documentos y flujos financieros aparentan coherencia formal, aunque no existan transacciones reales pero cuya finalidad es blanquear fondos de procedencia ilícita.

Las técnicas identificadas en el modus operandi destacan:

• La sobrevaloración y subvaloración de exportaciones o importaciones, alterando los valores declarados para justificar ingresos o remisión de fondos.

• Facturación falsa o duplicada, en la que las empresas emitían o recibían documentos comerciales inexistentes para justificar transferencias bancarias y créditos comerciales.

• Exportaciones ficticias o sin respaldo físico, especialmente en el sector minero, agroexportador y tecnológico.

• Triangulación comercial entre empresas vinculadas.

• Manipulación del valor aduanero y de los costos logísticos, utilizando servicios de transporte o seguros para inflar o reducir precios declarados.

• Uso de empresas fachada o sin actividad económica real, registradas formalmente como exportadoras o importadoras.

• Declaración de mercancías de distinta naturaleza o cantidad a la realmente comercializada

Como circunstancias características de esta tipología se cita:

• Los casos analizados muestran que muchas de las transacciones aparentaban ser operaciones legítimas de comercio internacional, pero en realidad correspondían a maniobras contables y logísticas diseñadas para ocultar el movimiento de fondos ilícitos.

• Los esquemas combinaban transacciones reales y ficticias, vinculando bienes físicos como oro, fauna marítima o cigarrillos con valores intangibles como facturas falsas, créditos comerciales u operaciones de cambio.

• Se detectó la participación de intermediarios logísticos (encargados del transporte, almacenamiento o despacho aduanero) y jurisdicciones caracterizadas por menor supervisión aduanera o transparencia corporativa.

• Se disociaba el dinero de su fuente delictiva mediante la manipulación de precios, cantidades o calidades declaradas, generando márgenes contables que ocultaban el verdadero origen de los fondos. Este proceso incluía la sobrefacturación o subfacturación de mercancías, la simulación de exportaciones, el uso de contratos falsos y la triangulación de pagos a través de intermediarios ubicados en distintas jurisdicciones.

• Se empleaban mecanismos financieros complementarios, como documentos mercantiles, créditos comerciales o seguros de exportación, para reforzar la apariencia legítima de las transacciones y consolidar la inserción de los fondos en los canales formales de comercio internacional.

Ejemplo de una operación de blanqueo que describe esta metodología de blanqueo es la Operación PAMPA que cita Ecuador en este informe de Gafilat.

OPERACIÓN PAMPA

Esta operación se ejecutó de forma coordinada por la Policía Nacional de Ecuador, la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera de España en un operativo que desarticuló en los años 2024 y 2025 una organización criminal dedicada al tráfico internacional de cocaína desde Ecuador, a través de contenedores de fruta, y al delito de blanqueo de capitales usando un complejo entramado empresarial en el que han participado de forma coordinada más de 800 agentes, se detuvieron a un total de 32 personas -13 en España, 18 en Ecuador y uno En Reino Unido- pertenecientes a una estructura criminal asentada en Ecuador a la que se atribuye la incautación de 3210 kilos de cocaína en diversos países, así como 200 kilos del estupefaciente introducidos en España a través del puerto de Algeciras. Se practicaron numerosos en España en los que se han intervenido casi 500.000 euros en metálico, un arma corta, 12 vehículos de alta gama y se han inmovilizado 17 inmuebles por valor de 12 millones de euros, bloqueado 88 productos financieros y se han intervenido cuatro personas jurídicas. En Ecuador se intervino más de 2.300.000 dólares, nueve vehículos, nueve armas de fuego y se han inmovilizado 22 inmuebles y múltiples productos financieros, además de intervenir seis entidades jurídicas permitiendo detectar un patrimonio blanqueado por valor de 36 millones de euros

La investigación se inició en 2020 cuando se detectó en nuestro país a un empresario italiano de origen argentino, asentado en la localidad de Marbella, que controlaba un amplio abanico de empresas -compañías dedicadas a la producción y exportación de plátanos desde Ecuador a Europa, centros deportivos en Marbella, centros comerciales en Granada y negocios de hostelería y ocio nocturno- sobre las que se detectaron indicios de financiación oculta detrás de una apariencia mercantil legal.

La investigación permitió detectar que la organización criminal presuntamente era dirigida por un ciudadano albanés asentado en Ecuador y por el empresario italiano residente en Marbella. Ambos dirigían empresas productoras y exportadoras de fruta desde Ecuador a todo el mundo, con un volumen de negocio de cientos de contenedores exportados al año, lo que permitía una cobertura perfecta para ocultar la cocaína exportada después a Europa que les permitió disfrutar de una holgada situación económica, con gastos millonarios como la adquisición de inmuebles en lugares exclusivos de Marbella, Guayaquil o Dubái o la apertura de nuevas vías de negocios, como el ocio nocturno o el deportivo, y el disfrute de un altísimo nivel de vida.

La organización estaba perfectamente estructurada, siendo el empresario albanés el encargado de introducir la droga desde Colombia a Ecuador, teniendo, según los investigadores, un contrato con sus suministradores colombianos para recibir 4.000 kilos de cocaína al mes oculta en los contenedores.

El investigado asentado en Marbella presuntamente se encargaba de proveer la logística de sus empresas de exportación para realizar envíos de cocaína y de coordinar el entramado financiero dirigido al blanqueo de capitales, contando con un gestor especializado en esta materia,  realizando diversas recogidas de dinero en metálico para introducirlos en el mercado legal auxiliado de un experto en blanqueo también afincado en Marbella.

La investigación ha necesitado de una amplia labor de análisis de operaciones financieras de ámbito internacional, para poder desentrañar la compleja estructura que daba cobertura a la inversión de las ganancias ilícitas en nuestro país. Utilizaban complejas operaciones comerciales simuladas de carácter internacional que permitían crear una apariencia de legalidad a los fondos ilícitamente obtenidos y que, una vez introducidos en el sistema económico, permitían invertirlos tanto en bienes inmuebles como en negocios en plena explotación, que a su vez permitían, mediante su explotación económica, obtener ganancias completamente blanqueadas.

Estas estructuras creadas y diseñadas presuntamente por el experto financiero y gestionadas por toda una serie de testaferros y personas de confianza de los principales investigados, permitían ocultar la verdadera titularidad de los bienes adquiridos, siendo los jefes de la organización los que realmente controlaban y finalmente se beneficiaban de las mismas y fruto del análisis por parte de los investigadores ha permitido aflorar un patrimonio blanqueado por valor de 36 millones de dólares en Ecuador y 12 millones de euros en España y detectar como varios de los investigados estarían blanqueando sus beneficios ilícitos a través de la adquisición de criptoactivos.

En España realizaron operaciones en el puerto de Algeciras pero también lo hicieron a través de otros puertos como Amberes (Bélgica), Rotterdam (Países Bajos),  Hamburgo (Alemania), San Petersburgo (Rusia), Durres (Albania), Gioia Tauro (Italia) o Constanza (Rumanía). 

El volumen de operaciones ilícitas les permitió mover millones de euros en efectivo. En un momento de la investigación, se llegó a intervenir en la provincia de Málaga, un millón de euros en efectivo que viajaba oculto en el doble fondo practicado en el maletero de un vehículo, logrando comprobarse que el mismo pertenecía al prófugo y a su socio en la cúspide de la organización.

Durante la investigación se logró reconstruir operaciones de blanqueo de capitales por valor de 36 millones de dólares en Ecuador y 12 millones de euros en España, las cuales se realizaban a través de una compleja estructura empresarial a escala global, creada ad hoc para invertir los ingentes beneficios obtenidos, principalmente en propiedades inmobiliarias, así como en negocios relacionados con el ocio y la hostelería, interviniéndose judicialmente una de las mayores discotecas de Europa y un lujoso club deportivo, entre muchas otras propiedades.

El líder de la organización el albanés Dritan Gjika se fugó y fue detenido en el año 2025 en Abu Dabi y del que se solicitó su extradición por la Audiencia Nacional y el responsable de las operaciones de blanqueo internacional a través del comercio exterior en la compraventa de fruta era Sánchez Rinaldi, argentino de descendencia italiana y nacionalizado en Ecuador, que era propietario de dos exportadoras de plátano a Europa que fue detenido también y que se encargaba de lavar la gran parte de los activos provenientes del narcotráfico, en la red encabezada por el albanés Gjika.

Según algunos medios de información, se cita que la red de Gjika controlaba «del 70 al 80% de la cadena logística de exportación en territorio ecuatoriano». Esto se debe a que tenían el esquema completo: importaban materia de Colombia y la exportaban a través de las bananeras, para luego lavar el dinero en España[2].

Esta operativa se puede encuadrar en la modalidad de blanqueo de capitales a través del comercio internacional al emplear diferentes sociedades dedicadas a la importación y exportación de materias primas y canalizar los fondos ilícitos obtenidos en la comercialización de las drogas ocultas en las operaciones internacionales y simultáneamente transferir los fondos ilícitos a diferentes entidades bancarias europeas simulando que su procedencia es lícita fruto de las operaciones de comercio exterior que justificaban documentalmente.


[1] El GAFILAT es una organización intergubernamental que agrupa a 18 países de Latinoamérica: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

[2] https://www.primicias.ec/seguridad/bananero-argentino-principal-socio-operacion-dritan-gjika-ecuador-78788/