Europa y el aumento de la violencia de las organizaciones criminales

Del último informe publicado por Europol denominado “The use of violence by organised crime groups” extraemos una serie de aspectos que explican la situación creciente de violencia en nuestra sociedad.

Los casos analizados por Europol acreditan que se ha producido un aumento de incidentes violentos asociados con la actividad de la delincuencia organizada en Europa en los últimos años como se ha podido comprobar recientemente. Recordemos el descubrimiento en los Países Bajos, en julio de 2020 de una serie de contenedores de transporte que, se habían convertidos en cámaras de tortura y otros casos de violencia en Bélgica, Dinamarca, Italia y España, así como las guerras de banas en Suecia, entre otros.

Se destaca el hecho de que uno de los factores que ha incidido en esta situación es la participación de asesinos más jóvenes e inexpertos, el acceso a las armas de fuego y explosivos. También se informa que se ha producido un desplazamiento de la violencia de los puntos de tránsito y centros de transporte al centro de las ciudades donde tiene lugar la competencia en la distribución de las mercancías ilícitas.

Los puertos grandes son especialmente vulnerables a la violencia y la explotación por los grupos criminales ya que existe una menor probabilidad de que se detecten mercancías de contrabando debido al gran volumen de tráfico procesado lugares donde la corrupción y la intimidación de los trabajadores que son fundamentales en las actividades de almacenamiento estiba y desestiba de las mercancías ilícitas.

La violencia crece en aquellos sectores donde la competencia es mayor. Por esta razón, las actividades más violentas en el mercado de las drogas se dan en las organizaciones que trafica con la cocaína y el cánnabis y menos en la heroína y drogas sintéticas.

La violencia en las organizaciones criminales tiene diferentes finalidades, principalmente en fortalecer su reputación, mantener su posición dominante en el mercado ilícito o ampliar los mercados, pero también para salvaguardar el orden interno y resolver conflictos.

No obstante, la delincuencia organizada es consciente que la violencia es una herramienta básica para subsistir, pero también saben que atrae la atención de la Policía lo que lo hace incompatible con su finalidad lucrativa y si actúan así lo hace de forma encubierta a diferencia de las organizaciones terroristas que buscan enfrentarse públicamente al estado mediante la violencia.

Pero existen organizaciones criminales transnacionales que emplean la violencia a pesar de la consiguiente atención de las fuerzas policiales para fortalecer su reputación en el entorno delictivo. Paralelamente buscan debilitar la confianza pública en el aparato estatal represivo e intimidan a aquellos elementos que cooperan con este.

La violencia ejercida por las organizaciones criminales puede ser extragrupo, intragrupo e intergrupo:

  • La violencia extragrupo se ejerce contra sus víctimas (trata de seres humanos, robos violentos, secuestros, extorsionados o víctimas del tráfico de migrantes). Otros lo constituyen todos aquellos funcionarios o profesionales que persiguen o intervienen en procesos penales (policías, guardias fronterizos, personal de aduanas, funcionarios de la Justicia, abogados, testigos, informantes, intérpretes, periodistas, trabajadores portuarios que no cooperan, etc.)
  • La violencia intragrupo se usa para mantener la autoridad, la disciplina y la cohesión de la organización y se ejerce a todos los niveles incluidos aquellos que colaboran con ella como mensajeros de drogas, testaferros, asesores, mulas de dinero, etc.)
  • La violencia intergrupo se emplea habitualmente para afirmar el dominio sobre la actividad de otros grupos criminales competidores mediante el ajuste de cuentas, en la recuperación de deudas, recuperación de pérdidas de mercancías ilícitas, guerras territoriales, represalias, robos de drogas o vuelcos, estafas, etc. Esta violencia puede revestir formas de intimidación amenazas de secuestro, mutilaciones y el asesinato.

La violencia en las organizaciones criminales cada vez más se aprecia como una mercancía. Si bien los asesinatos, a menudo, son ejecutados por los miembros de las organizaciones criminales, también se subcontrata a cambio de dinero (sicarios). Aunque las cifras notificadas a Europol varían entre 10.000 y 100.000 euros, algunos Estados miembros han informado que un golpe cuesta actualmente mucho menos que en el pasado, ya que un mayor número de delincuentes jóvenes y sin experiencia están dispuestos y disponibles para llevar a cabo estos delitos.

Europol informa que no se espera que la violencia relacionada con los grupos criminales disminuya en el corto plazo y se anticipa que la violencia actual actúe como caldo de cultivo para acciones de represalia y venganza. Este contexto anticipa una situación cada vez más globalizada y fluida por lo que se requiere que las fuerzas policiales se anticipen más a las actividades de la delincuencia organizada y se necesita cambiar la perspectiva de persecución. Se requiere un enfoque integral que permita la detección y la disuasión a través del ataque las finanzas criminales en una etapa temprana, es decir, identificar e intervenir en los cuellos de botella de las organizaciones criminales.

¿Cuáles son los desafíos que se producen en la aplicación de la Ley?

  • Los miembros de las organizaciones criminales aplican técnicas y procedimientos que obstaculicen las investigaciones policiales a fin de llevarlos a un callejón sin salida.
  • En la investigación de un homicidio cometido por las organizaciones criminales no siempre es evidente el móvil.
  • La investigación de un homicidio se ve habitualmente como un hecho aislado sin una clara dimensión transnacional por lo que no se suele compartir la información a través de canales de cooperación internacional.
  • La comisión de homicidios o agresiones se ejecutan por las organizaciones criminales se cometen en diferentes países lo que aumenta la complejidad de su investigación.
  • La mayor movilidad de los miembros de las redes criminales y la disponibilidad de medios para su ejecución complica las investigaciones reactivas.

De todo lo expuesto y a la vista de la situación del avance de la violencia de la delincuencia organizada en Europa podemos deducir que sus efectos tienen un reflejo en España en determinadas áreas de nuestro espacio geográfico. Es evidente que las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas se relacionan con espacios cercanos a puertos de gran tráfico de mercancías como Algeciras, Valencia, Bilbao y Barcelona. Es primordial por ello anticipar sus actividades mediante controles preventivos en estos sectores evitando su acción corruptora e intimidadora en todos aquellos sectores relacionados con esta actividad como las Aduanas, Agentes oficiales, empresas consignatarias, empresas de estiba portuaria y empleados, así como agentes, asesores e intermediarios profesionales para anticiparse a la posible irrupción de estas organizaciones en el control del despacho de mercancías ilícitas.

Por otro lado, es básico potenciar los servicios de inteligencia criminal y análisis estratégico para anticipar el establecimiento de organizaciones criminales transnacionales, potenciar las investigaciones patrimoniales y el blanqueo de capitales de los grupos identificados y compartir la información a través de los canales establecidos de Interpol, Europol y unidades de inteligencia financiera como el Grupo Egmont.