VALCRI, la inteligencia artificial al servicio de la investigación criminal

La inteligencia artificial (IA) es una de las tecnologías más estratégicas del siglo XXI. Además de facilitarnos la vida, los sistemas inteligentes nos ayudan a resolver algunos de los principales desafíos mundiales: atención a catástrofes naturales, tratamiento de enfermedades crónicas, lucha contra el cambio climático y previsión de las amenazas a la ciberseguridad. A medida que esta tecnología adquiere un carácter cada vez más primordial en los distintos aspectos de la vida de las personas, es necesario que estas puedan confiar en ella. Generar confianza es un requisito previo para su adopción.

La Comisión europea aprobó en febrero de 2020, el libro blanco sobre la inteligencia artificial -un enfoque europeo orientado a la excelencia y la confianza, que busca un enfoque europeo coordinado en torno a las implicaciones éticas y humanas de la inteligencia artificial basado en la regulación y en la inversión, y dirigido a asegurar un ecosistema de excelencia y un ecosistema de confianza.

Con fecha 2 de diciembre de 2020, el Gobierno de la nación anunció una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial  que tiene como objetivo generar un entorno de confianza respecto al desarrollo de una Inteligencia Artificial (IA) estructurada en seis ejes, que van desde la inversión para potenciar el sector, ayudando a todo tipo de compañías e iniciativas a emprender en el mismo, al estudio de la ética de algoritmos, pasando por potenciar el empleo o inyectar la inteligencia artificial en la Administración pública.

Como acertadamente afirma SIMÓN CASTELLANO[1] la inteligencia artificial también es útil en el ámbito de la investigación criminal, y dentro de los múltiples usos benéficos y plausibles, nuestra intención es concentrarnos en aquello que pueden aportar los sistemas que combinan el análisis visual de la escena del crimen para lograr una interacción analítica entre datos en tiempo real, proponiendo a los investigadores tesis razonables sobre los hechos, que luego deberán ser contrastadas y/o refutadas por las autoridades. No se trata de adoptar decisiones automatizadas, sino de ayudar, guiar y ofrecer alternativas plausibles, que en ocasiones pasan desapercibidas a la luz de las limitadas facultades humanas de comprensión del –a vueltas desordenado– escenario del delito. Añade este autor que los sistemas de inteligencia artificial pueden contribuir y facilitar la comprensión de las escenas del crimen y que existen modelos y sistemas de inteligencia artificial que han sido diseñados con el fin de generar ideas plausibles acerca de cómo, cuándo y por qué se cometió un crimen y quién lo cometió como el sistema VALCRI que constituye un botón de muestra de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para la investigación criminal.

EL PROYECTO VALCRI Y SUS RESULTADOS

El proyecto VALCRI (Visual Analytics for Sense-making in CRiminal Intelligence analysis), se inició en febrero de 2018 bajo la dirección del profesor Willian Wong, diseñado como sistema de análisis de inteligencia criminal basado en análisis visuales e ingeniería cognitiva, cuyos resultados resultan muy prometedores. El despliegue del sistema ha seguido siendo una gran prioridad para el profesor Wong y su equipo donde la protección de datos y de la privacidad fue uno de los problemas más importantes que surgieron durante el proyecto.

Se trata de un sistema avanzado en el ámbito de la investigación policial y en constante evolución que se ha desarrollado en los Países Bajos y Reino Unido y que en la actualidad se encuentra financiado por la Unión Europea. El propósito del Proyecto VALCRI se basa en el análisis de inteligencia criminal como herramienta de análisis semiautomático que se encuentra a la vanguardia de la investigación policial basada en inteligencia, que ayuda a  encontrar conexiones que los humanos a menudo pasan por alto.  

Al adelantarse a la delincuencia o investigar un caso concreto, los analistas pueden utilizarlo para reconstruir generar conocimientos y descubrir nuevos indicios para su esclarecimiento. VALCRI propone distintas reconstrucciones de la escena del crimen, lo que en la práctica puede resultar muy útil para plantear nuevas líneas de investigación y presentar los hallazgos a los analistas. Mediante el trabajo autónomo o la colaboración con un equipo humano, VALCRI analiza de forma creativa los datos de una amplia gama de fuentes de formato mixto. Muestra sus hallazgos con visualizaciones fáciles de comprender al presentar posibles explicaciones de los crímenes y allana el camino para argumentos rigurosamente plausibles.

El sistema realiza un reconocimiento visual mediante la grabación de las fotos desde diferentes ángulos y de la escena del crimen. Lee toda la documentación que introducen los investigadores, incluidas las declaraciones de testigos, sospechosos, etc. En base a ello el programa formula propuestas de que es lo que puede haber sucedido.

Se afirma que algunos de los delitos más devastadores de la historia se han atribuido a la falta de imaginación en los sistemas de prevención del delito. Según el Informe de la Comisión del 11-S, el fracaso más importante de Estados Unidos fue el de la falta de imaginación.  Los responsables del proyecto VALCRI tratan de aprovechar esta debilidad y convertirla en una oportunidad, y pretenden que la herramienta de inteligencia artificial disponga de un enfoque fluido pero riguroso para desarrollar conocimientos, permitiendo a los analistas considerar una multitud de resultados pasados por alto.

VALCRI es un sistema increíblemente avanzado, evoluciona a medida que obtiene acceso a más información y conocimientos. La elaboración de perfiles delictivos, los datos de delitos históricos y el descubrimiento de firmas juegan un papel en la capacidad de búsqueda y optimización continua del sistema.

Como se sabe, los datos masivos, las enormes cantidades de información que fluyen desde fuentes distintas y la falta de perspectiva sobre estas fuentes hacen que sea enormemente difícil extraer significado de esta información en momentos de necesidad. Mientras investigan delitos graves como ataques terroristas y abuso infantil, las fuerzas policiales a menudo luchan por hacer frente al volumen, la fragmentación y la complejidad de las pruebas que recopilan y procesan. Los nuevos datos entrantes –estáticos, de transmisión continua y multimodales– se analizan en tiempo real junto con la información existente para ayudarlo a definir la relevancia y el interés de la información facilitada, en función de las variables establecidas.

Cuando se trata de organizar grandes conjuntos de datos, la extracción de conocimiento automatizada y las capacidades de agrupación temática de VALCRI facilitan la búsqueda de lo que necesita. Los analistas pueden aplicar la teoría de conjuntos y las técnicas de descomposición de conjuntos para reunir información rápidamente, generar razonamientos y simplificar conceptos complicados que se superponen.

Tal y como explicó en su día Andrew Parker, director del MI5: Solo tenemos fragmentos de información y tenemos que componer una imagen de los que puede pasar en función de dichos fragmentos. Este problema fue más patente a raíz de los ataques terroristas del nueve de septiembre y reaparecen en las investigaciones de hasta los ataques más recientes.

En concreto, la ingeniería cognitiva implica un espacio de trabajo dividido en tres partes: El Espacio de Datos, que permite a los analistas observar los datos que poseen y cómo se relacionan entre sí; el Espacio de Análisis, para ejecutar distintas computaciones con el fin de comprender tendencias, patrones, relaciones y otros comportamientos relevantes; y el Espacio de Hipótesis, en el que los analistas recopilan y reúnen los datos y formulan hipótesis y argumentos que pueden contrastar científicamente. Esta última fase denominada relato es de especial importancia.

El profesor Wong lo compara con la arqueología: Mediante el empleo de piezas cerámicas y otros objetos y aplicando conocimientos históricos, los arqueólogos construyen relatos que explican cómo podría haber sido la sociedad en el pasado, explica.

Los analistas de la policía que probaron VALCRI se sorprendieron por esta capacidad operativa y declararon que es ayudó a desarrollar y mantener una vista general de su proceso analítico al mismo tiempo que controlaban el estado, identificaban aspectos que se habían pasado por alto y eran conscientes de las tareas por hacer. VALCRI también incide en la protección de la privacidad. El consorcio también resolvió un problema común en los proyectos relacionados con la seguridad al anonimizar los datos procesados. No en vano esta importante herramienta de inteligencia se la conoce como ciberdetective que ayuda a la policía en la investigación criminal.

Durante cuatro años, 17 organizaciones asociadas, incluidas tres fuerzas policiales en Bélgica y el Reino Unido, han estado trabajando en más de 75 herramientas que componen el sistema VALCRI. El prototipo ha sido probado con datos anónimos suministrados por la policía de West Midlands en el Reino Unido, y las pruebas policiales con datos reales han comenzado recientemente en los Estados Unidos y Europa.  Aunque no se pudo hacer público el conjunto de datos, los socios del proyecto VALCRI obtuvieron la autorización para que se pudiese usar en un nuevo proyecto de la iniciativa Horizonte 2020: SPIRIT.

Concluye el profesor Wong. Creemos que, cuando esté plenamente operativo, VALCRI ofrecerá a los cuerpos y fuerzas de seguridad el poder de la información para proteger la libertad y la seguridad de Europa y sus ciudadanos.

[1] SIMÓN CASTELLANO, P. (2022). Inteligencia artificial e investigación criminal. Fortalezas y debilidades a la luz de los resultados de los sistemas de analítica visual. En E.Ortega, (coord..) Derecho Penal 2022, Editorial Tirant lo Blanch, Valencia, 2022